Porque siempre hemos creido que las anecdotas familiares son dignas de contar, y no queremos que las de nuestra familia se olviden.
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Tarde de baile  

Posted by: Elvira in ,





Bueno, ya estamos aquí otra vez...


Mis hijos me piden que cuente ya esta historia, la causante sin duda de que me decidiera a empezar con este blog.Casi todos mis amigos la conocen, pues la hemos contado mas de una vez, aunque va a ser la primera en que quede por escrito.
La verdad es que mi intención cuando os conté las dos últimas, las de fantasmas, era entrar en materia para poder contaros esta en su debido ambiente. El protagonista es mi padre, que nunca creyó en fantasmas, es mas, podríamos decir que el siempre tuvo claro que no existían, aun y así, cuando la gente contaba historias de fantasmas ( con las que ocurre como con los chistes, que se van enlazando unas con otras y nadie sabe por que) el contaba esta, y es curioso que pese a ser tan incrédulo, esta sea, a mi parecer y sin dudarlo, la mejor historia de fantasmas que me han contado.

Sucedió cuando mis padres eran novios, allá por el año 50, mi madre tenia 15 años y el 20, y según me contaron, por aquel entonces no tenían fiesta el fin de semana seguido como ahora, si no los jueves y los domingos, y ese día era jueves y por la tarde habían quedado para ir a bailar. Mi padre se pasaba toda la semana trabajando y estaban ahorrando para casarse, no solían ir al baile muy a menudo, pues el dinero no sobraba, así que ese jueves en que se lo permitieron, mi padre estaba contento e ilusionado; era fiesta , hacia una tarde espléndida y desde el domingo que no veía a mi madre, estaba de un humor excelente y después de comer se dispuso a prepararse para ir a bailar, sus padres le dejaron solo en casa para ir a dar un vuelta por las ramblas aprovechando el solecito y el no se entretuvo ni en recoger la mesa,, se aseó, se vistió para la ocasión y cada vez estaba mas contento por que iba a ver a mi madre, y cuando ya estuvo listo cogió las llaves del piso y se dispuso a salir. Entonces, cuando ya estaba abriendo la puerta, se sintió observado... ( ya os he hablado de esa sensación de que alguien te mira, ¿no?), se giró y lo que vio detrás suyo no pudo dejar de sorprenderle.. a su espalda, flotando sin ningún problema a la altura de su cintura, estaba el porrón que habían usado durante la comida, el que el había dejado en la mesa sin recoger.


-Ay ostia...-dijo muy extrañado


El porrón permanecía flotando en el aire, inmóvil mientras el lo miraba , y si llego a ser yo seguramente me habría asustado mucho.. ah ...pero el no... el cogió el porrón, atravesó el recibidor, entró por la puerta del comedor que estaba abierta, y lo dejó otra vez encima de la mesa, y ni corto ni perezoso se dirigió otra vez a la puerta con la intención de salir, cuando otra vez sintió esa sensación.. se giró..¡ y ahí estaba de nuevo el porrón flotando! , pensareis que entonces si se habría asustado, ¿no? pues os equivocais... se quedó mirando el porrón nuevamente.


-¡Ai collons...!- exclamó para si


Cogió otra vez el porrón, lo dejo de nuevo encima de la mesa y se volvió para salir otra vez a la calle, esta vez ya no esperó a sentir nada, antes de salir se volvió a mirar...¡ y ahí estaba otra vez!


-¡Ai mecagon deu!- casi gritó-¡que chisme tan pesado!


Y cogiéndolo de nuevo lo volvió a dejar en su sitio, esta vez ya con un poco de impaciencia, miró el reloj y vio que empezaba a hacerse tarde ( era tremendamente puntual) y eso le molestó, así que se dirigió al porrón y le dijo:


-¡Quédate ahí quieto, ¿quieres? ¡he quedado con mi novia y no quiero llegar tarde!


Y nuevamente se dirigió a la puerta, y cuando volvió a mirar.. .¡ahi estaba el porrón flotando!


-¡La madre que te parió! - le gritó enfadado- te he dicho que te estuvieses ahí quieto, veras tu ahora...


Y cogiendo el porrón flotante, lo puso otra vez en la mesa, sacó un cordel del armario de las herramientas de su padre y sin dudarlo un instante, lo ató a uno de los pomos del mueble del comedor, escribió una nota y la dejó encima de la mesa, y a toda prisa se dispuso a salir, y cuando se giró a mirar vio el porrón encima de la mesa.. ¡Estaba dando tirones para soltarse y poder seguirlo!!


-Te he avisado... -le dijo- a mi no me vas a hacer llegar tarde al baile...¡ni tu ni nadie!


y sin mirar atrás se fue dando un portazo.

Al poco rato, mis abuelos volvieron de su paseo y cuando mi abuela fue a recoger la mesa, encontró el porrón atado al mueble y naturalmente se extrañó mucho, y todavía mas al leer la nota que decía:

" Mamá, he tenido que atar el porrón por que me quería acompañar al baile"


Mi abuela se quedó muy preocupada por su hijo.. y a la mañana siguiente lo llevó al médico para que le diera vitaminas... no se si seria por eso, o por que le cogió miedo a mi padre... pero el porrón nunca mas se volvió a mover...





Espero que os guste tanto como a mi, y por cierto, se la quiero dedicar a Ipe, que la ha convertido en cuento, lo que me sorprende y me honra muchísimo, ( seguro que a mis padres les hubiera encantado, muchas ,muchas gracias...) seria genial vérsela contar y ver que caritas ponen los niños...

Besos a todos.





Visita de familia  

Posted by: Elvira in , ,

La iaia Elvireta y mi tio de pequeño





Bueno...Lo prometido es deuda, ahí va mi siguiente historia de fantasmas, esta también me la contaba la iaia Elvireta.

Antes que nada, voy a recordaros que mi abuelo tuvo dos hermanos mas, Paco y Manolo...y una hermana, Pepita, que por lo visto y según contaban mi madre y mi abuela, era una especie de flor en mitad de un campo de cardos, por decirlo de alguna manera. Era una muchacha dulce, lista, alegre... y mi abuelo la adoraba. Nació cuando el era mayorcito, de manera que cuando se casó con mi abuela, su hermana era una niña, tenía trece años, como muchas niñas de su época, trabajaba en una fábrica textil y antes de nacer mi madre, murió de tuberculosis.


Pero no murió sin su pequeña historia, claro está...Enfermó, presentó sus síntomas, mi abuelo la llevó al médico, el médico recomendó reposo y mi abuelo se la llevó a casa para cuidarla, la quería mucho y aunque era difícil en esa época, con reposo tenías mas posibilidades de salir de ello, pero ah! ...La pobre no tenía solo un hermano mayor... Tenía una madre, una madre sin nada de cultura, con un montón de ideas preconcebidas sobre lo que debía ser una mujer y muy, muy mala leche. Y su madre se presentó en casa de mis abuelos, dijo que su hija era suya, que tenía mucho cuento y que lo que fuera que tuviese se le iba a pasar trabajando, que era lo que debía hacer. Y aunque mis abuelos intentaron razonar con ella, pedírselo por favor, incluso gritarle y amenazarla, no hubo nada que hacer, se llevó a mi tía abuela, la puso a trabajar de nuevo y al poco tiempo, la enterró.

Mi abuelo la lloró, dejó de hablarle a su madre y siempre recordó a su hermanita, cuando nació mi madre, le puso su nombre, Pepita... y pasaron los años.

Mi madre fue concebida como una hábil maniobra para poder casarse, ya os lo conté, pero mi tío no, a mi tío le fueron a buscar, como se suele decir, y fue una gran alegría cuando nació, por que era un niño, por que mis abuelos ya eran mas conscientes y por que corrían mejores tiempos que cuando nació mi madre.

Y por lo visto en alguna ocasión, mi abuelo había comentado que que lástima que su hermana no le hubiera conocido, que le habría encantado, por que le gustaban los bebés.

Así que una noche, mis abuelos estaban en la cama durmiendo tan ricamente y la iaia Elvireta se despertó.

¿Sabéis esa sensación que se tiene a veces cuando sabes que estás solo, pero parece que tienes alguien detrás que te esta mirando...y te giras pero no hay nadie...? pues esa fue la sensación que despertó a mi abuela... pero con la diferencia de que sí había alguien al lado de su cama mirándola.. alguien conocido, alguien querido y a quién hacia años que naturalmente no veía, su cuñada, Pepita.

Mi abuela se sobresaltó, claro está, pero no sintió miedo, era una mujer muy simplona, y esa aparición era su cuñada, así que supuso que no le haría daño, que quizá quería verla o decirle algo y parece que así era.

Pepita se apareció vestida de blanco, tal y como la enterraron, con las manos unidas casi como si rezara y levitando a un palmo del suelo, miraba a mi abuela y de pronto empezó a desplazarse...hacia la cuna donde dormía mi tío. Entonces mi abuela decidió despertar a su marido.


-¡Guillermo, Guillermo!-le zarandeó-¡Guillermo despierta! ¡Despierta, tu hermana está aquí!


Pero mi abuelo no se despertó, por mucho que ella insistiera, y mientras, el espectro de mi tía abuela continuó acercándose a la cuna.

Mi abuela contaba que entonces se puso un poco nerviosa, no me extraña...¿a que madre le dejaría indiferente que un fantasma se acercase a su bebé?

Pero ya os dije que Pepita era dulce y buena... Se acercó a mi tío que dormía, le miró, alzó los ojos hacia mi abuela y puso su mano encima de la cabecita del bebé, que dormía plácidamente, entonces sonrió y tan de repente como había aparecido... se fue.
En ese momento mi abuelo se despertó de sopetón, como si fuese en ese instante cuando mi abuela le zarandease.

-¿Por que narices me despiertas? -le dijo malhumorado

-¡Tu hermana ha venido a ver a Miquelet!-le dijo ella llorando


Y le contó lo que había pasado. Pero mi abuelo era un escéptico, no la creyó, le dijo que lo habría soñado y se volvió a dormir tan tranquilo.

La iaia Elvireta ya estaba acostumbrada a que la gente no se creyera estas cosas, así que no le dio mas importancia... pero al cabo de unos años, cuando mi tío ya era un niño algo mas mayor, por lo visto Pepita decidió hacerle otra visita, como el niño no sabia quien era pero aún era inocente, le contó a sus padres que había visto una niña que flotaba, que le sonreía y que iba vestida de blanco.

A mi abuela no le cabía duda de que su cuñada era una especie de ángel guardián para mi tío, mi abuelo decía que seguro que le había llenado la cabeza al niño de historias raras...pero no era así, ella nunca le había hablado de su pobre tía, era demasiado pequeño y además nunca le hablaban de su abuela Carmen, así que mi tío no sabia nada de Pepita cuando la vio, por que suponemos que era ella... ¿no?.






sobrenatural  

Posted by: Elvira in , ,


Bueno.. mis hijos me dicen que ya es hora de que os cuente algo sobre mi familia y sus fantasmas, así que les voy a hacer caso.
No se si en todas las familias se cuentan cosas sobre sucesos paranormales, supongo que es un mundo que atrae a mucha gente, seguramente por que nos fascina lo desconocido. Yo siempre he pensado que si quieres ver cosas, las vés, y si te mueves en ambientes propicios, todavia más, y en mi familia materna habia mucha tendencia a moverse en esos ambientes, quizá por ganas de encontrar respuestas, o quizá por simple curiosidad, la cuestión es que mi bisabuela materna (Elvira, la "iaia petit, petit") asistía asiduamente a sesiones con "brujas", como ella las llamaba, supongo que hoy las habrían llamado mediums o pitonisas, y claro, consciente o inconscientemente, trasmitía todas esas creencias a sus hijas, y mi abuela (tambien Elvira, la "iaia Elvireta") siempre nos contaba esto que yo os voy a relatar ahora.
Sucedió cuando mi abuela era pequeñita, tendría unos 11 o 12 años. Eran tres hermanas, Maria, Elvira y Aurora, La Mayor, Maria, ya trabajaba por aquel entonces, en el turno de noche, y mis bisabuelos tenian fiesta al dia siguiente, asi que les apeteció salir un poco esa noche, quizá ir al cine o a casa de unos amigos, no lo recuerdo bien, la cuestión es que decidieron dejar a las niñas acostadas y salir, yo siempre lo he considerado una imprudencia, recuerdo que ya se lo decia a mi abuela, pero por lo visto en esos años no lo veian así. O sea que dejaron a las niñas en la cama, advirtiendoles que se durmieran y que sobretodo, no abrieran la puerta a nadie, bajo ninguna circunstancia, y dejando a mi abuela de responsable ( nunca lo fué...) se fueron.
Las niñas, como es natural, no se quedaron en la cama dormiditas, se levantaron, jugaron a las casitas, corrieron por todo el piso, encendieron la radio y se lo estaban pasando en grande cuando ecucharon que llamaban a la puerta de abajo.
Mis bisabuelos vivian en un primer piso, con un balconcito que daba a la calle, y habian dejado cerradas las puertas tanto del rellano como la de entrada a la escalera, asi que quien fuese, estaba llamando a esa puerta.
Mi abuela cuando escuchó que llamaban, le dijo a su hermana que hicieran silencio y apagó la radio, pero quien fuese que llamaba insistió, asi que ella pensó que quizá eran sus padres que habian olvidado algo y como era curiosa, como todos los niños, salió al balcon, solo para ver quien era.
Vió a un hombre, un desconocido, ella siempre me lo describia como a alguien alto, con sombrero y capa negros, no llegó a verle la cara, pues era de noche y ella lo miraba desde arriba, y cuando mi abuela ya iba a entrar en el piso de nuevo, habló.

-Abridme la puerta...
Mi abuela se asustó, pues recordó de sopetón que le habian dicho que no se movieran de la cama , entró dentro y le dijo a su hermana que estuviera calladita, que era un hombre que no conocian y que no le abriria, pero el hombre volvió a llamar, esta vez mas fuerte, y ante la insitencia, mi abuela volvió a salir:
-¿Que quiere?-le dijo desde la seguridad de su balcon

-Abridme la puerta...-repitió el desconocido

-No-dijo mi abuela- estamos solas en casa y no podemos abrir, váyase y vuelva cuando esten mis padres
-¡Abreme!-gritó el desconocido

Mi abuela empezaba a asustarse de verdad

-¡Le he dicho que no!-gritó ella tambien

entonces el hombre sin levantar la cabeza dijo con toda calma:

-Elvira... abreme la puerta o te vas a arrepentir...

Mi abuela, viendo que quien fuese sabia su nombre, entró a toda prisa, cerró a cal y canto , apagó las luces y cogiendo a su hermana de la mano se la llevó a la cama y se tapó hasta la cabeza, intentando no oir los golpes que el desconocido daba en la puerta y que eran cada vez mas fuertes... y entonces sucedió.
Los golpes cesaron, y cuando ya creien que se podien relajar y dormir, oyeron un ruido, ella me decia que era parecido a cuando escuchas pasar el metro por debajo de tus pies. Y entonces se encendieron las luces, los armarios comenzaron a abrir y cerrar sus puertas, cayeron platos y adornos rompiendose contra el suelo, las luces parpadeaban y la radio se encendió y cambiaba de emisora sin cesar, las sillas de la habitación cambiaban de sitio y en medio de todo eso oyeron al hombre de la calle que las llamaba y les decia que le dejasen entrar ...
Ellas estaban aterrorizadas y se quedaron en la cama llorando tapadas hasta la cabeza mientras en su casa las cosas se movian y funcionaban solas locamente, al mas puro estilo de poltergeist, y cuando mas miedo tenian y mi abuela ya no sabia que hacer...todo paró.
Se quedaron tapadas, temblando de miedo, hasta que alguien entró en la habitación y las destapó, las dos niñas salieron chillando y llorando para descubrir que eran sus padres que habian vuelto a casa, asustados al verlas en aquel estado, les preguntaron que les pasaba, Mi abuela se lo contó llorando, pero al llegar al punto en que se caian los platos se dió cuenta de que sus padres se miraban con incredulidad.. y es que todo estaba en su sitio, las sillas, las estanterias, los platos...

-No puede ser..-dijo mi abuela- ¡se caia todo!
Pero ya se sabe que cuando eres pequeño, cuesta que te tomen en serio y aunque mi bisabuela fué a los pocos dias a ver a la "bruja" para que le limpiase la casa de malos espiritus, mi abuela pensó que nunca la creyeron, su padre le dijo que habria sido una pesadilla, pero entonces mi tia abuela le dijo:
-¿Y hemos soñado las dos lo mismo, papá...?

Cuando alguien que quieres te cuenta cosas como esta, no sabes que pensar, yo recuerdo que cuando le preguntaba a mi abuela si volvió a ver al desconocido me decia que no "gracias a dios", y cuando me explicaba esta historia yo siempre le preguntaba al final, quien creia que era ese desconocido, para escuchar con una mezcla de miedo y fascinacion que ella sabia muy bien quien era.

-¿Quien, iaia..?-insistia yo, sabedora ya de la respuesta

-El diablo.-me decia con miedo aún- ¡pero yo no le abrí la puerta!